Han
sido casi infinitas las personas que en numerosos movimientos, revoluciones y guerras a lo largo de la historia del ser humano, han dado su vida
por defender unos determinados valores, pero el cambio nunca ha
llegado. Hemos progresado en muchas cosas, pero en lo referente a la
calidad como seres humanos, definitivamente no. Nunca hemos comprendido que cuando
uno da lo mejor de sí, con la intención de mejorar el mundo
exterior, es su interior el que se enriquece, es su alma la que se
nutre de su propia bondad y no el exterior. El exterior es sólo el
reflejo de lo que llevamos dentro de nosotros como conjunto humano, y
es por ello que el cambio sólo puede partir de cada uno de nosotros,
de manera individual.
El
primer paso hacia la libertad y la paz, es tener acceso a la verdadera
información. Descubrirás que no eres más que un peón del sistema y que el cambio más importante que puedes
hacer para dejar de serlo, radica en lo que comes. Este cambio de consciencia profundo e individual, esta catarsis, comienza en el momento en el que eliges cuales serán tus alimentos. Para que nuestros actos y pensamientos sean puros, ¡nuestro alimento ha de serlo! No habrá paz entre los humanos y tampoco en nosotros mismos hasta que no vivamos en armonía con el resto de animales. Sólo habrá dolor en la misma escala en la que lo provocamos.
Por eso, que no te quepa duda de que con tus conductas, sobre todo alimentarias, eres completamente responsable de lo hay en tu vida, en la de tu familia y en la de los demás personas y seres con los que compartes este mundo...Y nunca olvides que, aunque aquellos que te mueven sean hombres con poder, tú eres el único responsable de tu alma. Cuando despiertes, no podrás decirte a tí mismo, que otros fueron los culpables de tus actos, pues no encontrarás la paz, ni podrás comprarla con todo el dinero o el poder del mundo de los hombres.
Crea tu modo de vivir desde la COHERENCIA y el AMOR, con mayúsculas. Como dijo Mahatma Gandhi, “sé el cambio que quieres ver en el mundo”